Fake news al ataque: Una nueva amenaza para la democracia

Por Ximena Bautista Valles

¿Qué son las fake news?

Frases sacadas de contexto, historias extraordinarias y curiosas, pero con una pizca de realidad, adulteración de declaraciones hechas por alguien o simplemente información fraudulenta pero que suena verídica. Estos son algunos ejemplos de lo es considerado como “fake news” o noticias falsas. La era del internet y el uso de las redes sociales como medios de información importantes, han propiciado que su proliferación y difusión, tenga aún mayor alcance en los últimos años. Un ejemplo de cómo llegan a difundirse lo presenciamos durante la época de confinamiento obligatorio que vivimos hace unos meses. Pudimos ser testigos de cómo aparecían cada vez más este tipo de “noticias”: comunicados falsos de ministerios o audios de WhatsApp alarmantes -con supuestas primicias infiltradas- que se rotaban y diseminaban exponencialmente.

En la dimensión política, estas historias son creadas con el propósito de desprestigiar a algún candidato o agrupación, influenciando en la percepción de los ciudadanos con capacidad de ejercer derecho a voto. El objetivo final es beneficiar a los rivales políticos de los afectados, ya sea una figura pública, organización o gobierno. Estas prácticas se han perfeccionado a tal nivel, en que pueden llegar a confundirse con noticias reales. Ya sea elaborando un portal de noticias que dé la impresión de ser confiable y veraz (por el nombre o la estética), por la forma en la que están escritos (redacción impecable y de nivel profesional) o por las fotografías (debidamente acreditadas). Si bien no todas las noticias falsas que rondan por la web cumplen estas condiciones, aquellas que son más efectivas (y más daño pueden hacer) buscan camuflarse y acceder al “terreno de la confiabilidad”, en donde sus víctimas no pueden diferenciar lo que es real y lo que no.



Industria de las noticias falsas: difusión y manipulación:




Aunque puede ser difícil de creer, existen empresas dedicadas exclusivamente al desarrollo de este tipo de proyectos, suelen camuflarse como agencias de marketing digital. Estas cuentan con departamentos de “Antropología” o “Psicología”, encargados de focalizar y segmentar a los individuos más adecuados para difusión. Otro elemento importante en todo el proceso es la intervención de “trolls”, aquellos usuarios anónimos que cumplen la esencial tarea de difundir este tipo de noticias, a través de las redes sociales. Por otro lado, estas empresas se dedican a magnificar los logros políticos de quienes los contratan; promoviendo así una mejor percepción de estos. Según los datos provistos por un ex trabajador de esta industria, en México, las campañas de desprestigio llegan a costar hasta 250, 000 dólares americanos. (Barragán, 2018)

Christopher Wylie, ex trabajador de Cambridge Analytica -empresa involucrada en el escándalo entre facebook y la campaña de Trump- explicó para la British Broadcasting Corporation (BBC) su modus operandi: Inician con la difusión de noticias impactantes a través de blogs o portales de noticias, que se ven creíbles pero el portal no es conocido. Es así que los internautas empiezan a cuestionar cómo es que los medios tradicionales e importantes no dan la cobertura necesaria a estas cuestiones. En una tercera fase incrementa la desconfianza hacia los medios de prestigio y finalmente consiguen cambiar la opinión de sus víctimas. (BBC, 2018)


Desde la prensa chicha hasta la desinformación por redes sociales:

Si a la abundancia de noticias falsas le restamos el acceso a fuentes confiables de información, nos encontramos con un escenario nefasto para la ciudadanía. El caso peruano lo podemos ejemplificar con los sucesos ocurridos a finales del siglo pasado. Durante el régimen fujimorista, la credibilidad periodística ya era dudosa, debido a la manipulación y represión del Ejecutivo, además, el acceso a medios alternos era limitado. Con fondos desviados de las Fuerzas Armadas, el gobierno creó su propia maquinaria de difusión de desinformación, actualmente conocida como, prensa chicha. (Caballero, 2017). Las campañas de desprestigio hacia personajes en particular, se volvieron comunes. Las principales víctimas de estos diarios eran adversarios políticos, como Alberto Andrade, alcalde de Lima en ese entonces o Gustavo Mohme, director del diario “La República”; de igual modo, Alejandro Toledo, quien recién emergía como figura política. Los opositores eran víctimas de calumnias y calificativos despectivos, términos como “corruptos”, “rojos” y “terrucos”, no podían faltar entre sus titulares.

Las noticias falsas suelen proliferar con mayor intensidad durante época electoral, momento crucial para decidir el futuro de una nación. En nuestra región tenemos algunos casos como el de Brasil, donde el efecto de las fake news se tradujo en un incremento en la popularidad de Jair Bolsonaro. Durante la campaña del 2018, el entonces candidato, fue apuñalado mientras realizaba una actividad pública. El ataque se le atribuyó, falsamente, a un supuesto seguidor y miembro del Partido de los Trabajadores (PT), otro de los partidos favoritos en la campaña. Inclusive, se difundió que Fernando Haddad, quien representó al PT en esos comicios, proponía legalizar la pedofilia. (Barragán, 2018). Evidentemente, el fin de estas fake news era desprestigiar al principal rival político, a través de titulares que generen polémica e impacto entre el público. A pesar de que posteriormente la información se desmiente, las aclaraciones nunca tendrán la misma difusión.

Mientras tanto, en las elecciones mexicanas, también del 2018, se propagó mayor cantidad de noticias falsas - sobre todo a través de Facebook- en contra del entonces candidato Manuel López Obrador, popularmente conocido como AMLO. Algunas de estas noticias lo vincularon con el chavismo venezolano o el apoyo público de Rusia hacia su candidatura. Mientras que las más amarillistas señalaban que su esposa era descendiente de criminales de guerra nazis, por el hecho de tener ancestros alemanes. También, circuló un vídeo en el que el Papa Francisco I, “expresaba” abiertamente su rechazo hacia la “ideología” de AMLO y hasta la calificaba como una “dictadura”. Las palabras fueron sacadas de contexto, pues Francisco I nunca se refirió al candidato mexicano y las declaraciones eran correspondientes al año 2015. En este caso, a pesar de que López Obrador fue el más atacado por la campaña de desinformación, su intención de voto no se vio afectada a gran escala y fue elegido como mandatario hasta el año 2024. (BBC Mundo, 2018)


Fact-checking: Nuestra herramienta contra la desinformación

Ante esta problemática, han aparecido mentes lúcidas que buscan dar fin a la difusión de mentiras por la red, con el fin de brindar más claridad a los votantes ante la masividad de esta (des)información. Fact-checking se traduce como “Verificación de hechos”, esta actividad tiene como objetivo analizar las fuentes de información y hacer un cruce de datos entre lo difundido y lo real. Es así que se presenta a la sociedad más elementos para comprender la realidad de forma más objetiva y crítica. Aquellos periodistas que realizan labores de fact-checking tratan de mostrar la información de forma menos sesgada posible, para que los grupos de poder -líderes políticos, partidos y corporaciones- no puedan manipular la opinión popular. (Chequeado, 2014)

En Latinoamérica están presentes organizaciones como: Aos Fatos (Brasil), Verificado (México), El Mercurio (Chile), Chequeado.com (Argentina), colombiacheck.com (Colombia), Uycheck.com (Uruguay), El Deber (Bolivia), gkillcity.com (Ecuador) entre otros. Todas estas tienen como misión principal la verificación de noticias y temas tendenciosos. Portales como Aos Fatos o Verificado le dan prioridad a aquellas noticias que han tenido mayor nivel de interacciones (más de mil) a través de las redes sociales. Asimismo, llevan a cabo un monitoreo constante del discurso de políticos y de las actividades en las redes sociales. (Magallón, 2019)

En el Perú contamos con organizaciones como: “Ojo Biónico” subdivisión del portal “Ojo Público”, es la web más completa y se dedica a verificar información viral o declaraciones de personajes públicos como políticos o ministros. También tenemos el “Verificador LR” del grupo “La República”, desmiente información relacionada con temas como salud y política. Recientemente, también se suma “El filtro”, nacido en 2020 y dedicado exclusivamente al fact-checking. Estos portales tendrán un protagonismo importante durante la época de campaña electoral (que ya inició), pues las campañas de desinformación empezarán a ser más notorias y ruidosas con el fin de eliminar a los adversarios de la carrera.


Comentarios finales

Vivimos en una era donde los beneficios de la internet se traducen a la rapidez en la que puede viajar la información, la interconexión de este tipo ha traído muchas ventajas en nuestras vidas. Lamentablemente, también ha permitido que se amplifique el alcance de las fake news. La desinformación y el desprestigio al rival, desde hace mucho se han empleado como estrategia política y está demás decir que no podemos subestimar para nada a quienes elaboran y difunden las noticias falsas. Estas organizaciones tienen propósitos claros de manipular y buscarán cumplir su cometido de la mejor forma. Ser conscientes del fenómeno de manipulación presente en la internet, es vital para no ser partícipe -sin querer- de las campañas de desinformación.

Dentro de unos días iniciaremos el año electoral y estas elecciones no pueden ser más simbólicas pues coinciden con el aniversario número 200 de nuestra independencia. La elección de un nuevo mandatario, siempre es una gran responsabilidad para los ciudadanos y con la constante crisis política que hemos vivido en los últimos años -la cual inició tras los resultados de las elecciones del 2016- no podemos seguir con un papel de votantes pasivos. Debemos estar ahora más alerta pues, en estos meses las campañas de desinformación se intensificarán. Llegar a la presidencia es el objetivo de muchos grupos de poder -no solo hablamos de partidos políticos, sino también de los grandes intereses que los financian- y algunos están dispuestos a apostar todo con el fin de llegar al sillón presidencial.



Referencias:

Barragán, Almudena. 2018. «Así se escriben las ‘fake news’ durante la campaña electoral en México». El País, junio 29.

Barragán, Almudena. 2018. «Cinco “fake news” que han beneficiado a Bolsonaro como favorito en Brasil». El País, octubre 18.

BBC News, 2018. «Cambridge Analytica planted fake news».

Caballero, Gerardo. 2017. «Breve muestra de cómo funcionaban los diarios chicha en la época del fujimorismo». Útero.pe

Chequeado, 2014. «El boom del fact checking en América Latina. Aprendizajes y desafíos del caso de Chequeado». Konrad Adenauer Stiftung

Magallón, Raúl. 2019. «Verificado México 2018. Desinformación y fact-checking en campaña electoral». Revista de Comunicación 18(1):234-58.