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EL VOLUNTARIADO JUVENIL: PILAR PARA UN CAMBIO ESTRUCTURAL EN EL PERÚ

Por: Castillo Torres, Marielena. (@mar_i_elena_) y Rodríguez Rodríguez, Carmen. (@belarodriguezx2)

Quisiéramos empezar este artículo reproduciendo un pequeño poema del escritor Mario Benedetti, recogido en su libro “Antología Poética” (1997).


DESGANAS

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente

En el purgatorio del hambre y de la sed Si la tortura de los pobres cuerpos Envilece una a una a las almas

Y si el poder se ufana de sus cuarentenas O si los pobres de solemnidad Son cada vez menos solemnes y más pobres

Ya es bastante grave

Que un solo hombre O una sola mujer Contemplen distraídos el horizonte neutro

Pero en cambio es atroz Sencillamente atroz Si es la humanidad La que se encoge de hombros.


En este pequeño poema, el autor denota la finalidad en que lo escribió, quizás pensando en todos aquellos “realistas” que tienen claro que el mundo es así y así seguirá; pero consideramos firmemente que cuando aceptemos que los cambios globales en una sociedad más humanitaria empiezan desde la juventud, tendremos claro que el mundo puede cambiar significativamente. En este sentido, siempre hemos escuchado insistentemente la necesidad de tener valores e inculcarlos en los más jóvenes, pues hemos crecido teniendo en mente que nos aqueja una crisis generacional de principios; pero, ante la sociedad y principalmente nuestro país, el espectáculo de la corrupción y desigualdades sustanciales mandan el mensaje, no precisamente para disuadir, sino sugerir que la adquisición de estos no tiene nada que ver con la manera en cómo vivimos y qué hacemos. Es así que, en búsqueda de tomar acciones y dejar atrás esa retórica anticuada, muchos optamos por el voluntariado, labor que sin saberlo cubrirá y llegará más allá de nuestras expectativas, pues cada experiencia es única e incomparable.


Con esto no queremos decir que no nos encontremos en crisis, sino que debemos establecer mecanismos que nos posibiliten una existencia digna. Esto es relevante para las futuras generaciones, ya que son ellos quienes más se han concientizado sobre estos aspectos. Entre las posiciones que han adoptado, una mayoría posee una visión inconformista que está caracterizada por una postura crítica y revolucionaria, traspasando los horizontes puramente materialistas, que propugnan una vida no como un pasar, sino un estar presente consciente de la construcción de un mundo mejor, más justo y solidario.


En el Perú, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (n.d), aproximadamente el 40% del total de agentes voluntarios son jóvenes y, recientemente, en el año 2017 se aprobó la Ley del Voluntariado, la cual establece los aspectos jurídicos que derivan de las obligaciones de las organizaciones y voluntarios; no obstante, es muy necesario aún que se promuevan estas actividades de forma intensiva, reconociendo a su vez la labor del voluntario. Por ello, no es suficiente la concepción de hacer uso del tiempo libre, sino un “querer ser”, “saber ser”, “poder ser” y “saber hacer”. Es importante que detrás haya una formación y capacitación adecuadas, ya que el voluntario no es un profesional sin remunerar, pero sí debe ser, al igual que todo profesional, una persona que realice bien su trabajo.


Es así que el voluntariado no solo requiere tener la voluntad para realizar actividades en beneficio social, sino también tener una capacitación adecuada respecto a aquellas, pues es necesario también tener claro el por qué lo hacemos; ello quiere decir, que con el voluntariado debe nacer entre las personas esa disposición de trabajar en servicio de los demás sin esperar algo a cambio. Por ello, actualmente el sistema educativo peruano incluye como curso el de “Formación Ciudadana y Cívica”, en el cual se profundiza esa obligación ciudadana partiendo de la complicada realidad social del país que habitamos, a fin de poder crear o concientizar problemas de índole social en los que se requiera la creación y posterior participación de un voluntariado, teniendo a los más jóvenes como principales participantes de ésta.


A raíz de ello, consideramos necesario articular algunos puntos estratégicos o potenciales en los que deberá ponerse la mayor cantidad de energía para que la realidad del voluntariado se potencie al máximo y resulte eficaz. Basado en Cabezas (2001), estas son:


  • El voluntario debe entenderse a sí mismo como un experto en humanidad, capaz de devolver a toda persona que se vea en dificultades, la dignidad y la igualdad de sus derechos.

  • Debe optar por los más débiles, para contribuir a hacerlos menos vulnerables, a que el impacto sea menor.

  • Dispuesto a realizar cambios estructurales en la sociedad, como persona descontenta con la situación social, debe reaccionar aportando nuevas propuestas y haciéndolas realidad.

  • Promover pequeñas iniciativas de carácter local, cercanas, de encuentro, enraizadas en la comunidad, para poco a poco irse ensanchando la acción hacia escenarios más amplios.

  • Potenciar la diversidad, creando y recreando. Juega aquí un papel muy importante la creatividad, pero no desde la improvisación.

  • Buscar la coordinación, estar convencidos de que muchas acciones sólo pueden ser eficientes con el esfuerzo de todos. Es buena la independencia, pero no el aislamiento.


Situación actual de las organizaciones juveniles en el Perú


El Perú es una nación diversa. Aproximadamente, según el INEI (2017), en la Encuesta Nacional de Hogares, la nación contaba con una población juvenil de ocho millones setecientos treinta mil personas. Esta cifra es relevante, pues, la juventud es una población que genera cambios, transformaciones y fomenta la constante actualización de ideales en búsqueda de un mañana fructífero. La pasión que suele caracterizar a esta población se concretiza mediante diversas acciones de las cuales resaltan la creación y el sostenimiento de organizaciones que abordan dilemas actuales.


Existe un amplio crecimiento respecto al campo en mención. El número de organizaciones juveniles ha venido acrecentándose con el transcurrir de los últimos años. Según la Secretaría Nacional de la Juventud (2022), en una investigación diagnóstica exploratoria que tomó como muestra a 315 organizaciones juveniles, solo un 8,3% de ellas se fundaron en el año 2009 o antes de ese punto temporal. Entre los años 2010 a 2015, los porcentajes no logran pasar ni siquiera el 5%; sin embargo, en el 2016 hay una tendencia clara al alza, con un 6,7%. La triada de años subsiguientes (2017 a 2019) arrojaron porcentajes que superaban el 10% y todos demostraron un crecimiento firme.


No obstante, el año más significativo fue el 2020, donde se tiene constancia de un porcentaje alto de organizaciones juveniles fundadas. Cabe resaltar que el año referido coincide con el inicio de la pandemia del COVID-19; por lo que se puede presuponer que muchos de los proyectos juveniles llevados a cabo se hicieron con la finalidad de hacer frente a las necesidades inmediatas concebidas en la complejidad de la coyuntura nacional. Esto se sostiene con la afirmación de Ortiz-Ruiz (2016), quien considera que el surgimiento de las organizaciones sociales están vinculadas con la generación de cambios ante escenarios de afectación (ya sea a grupos particulares o a escalas sociales más amplias y diversas). Por ello, es imprescindible cuestionarnos si la ubicación territorial influye de alguna manera en la creación de las organizaciones juveniles.


En respuesta a tal inquietud, según la SENAJU (2022), en la misma investigación previamente señalada, Lima Metropolitana concentra un 28,3% de las organizaciones estudiadas. Sin embargo, es un número que debe ser analizado desde diferentes aristas. Se reconoce que Lima tiene una gran densidad poblacional y es punto de destino de varias migraciones provenientes de otras regiones del país. A ello se le suma el dilema ampliamente conocido del centralismo. En ese sentido, no se puede aseverar que las organizaciones fundadas (aunque sean mayoría) hayan nacido de problemáticas observadas o que atiendan necesidades presentes en solo la capital.


Teniendo en cuenta aquello, es importante ahondar en las regiones que presentan mayores conflictos sociales, y si estas a su vez albergan un porcentaje significativo de organizaciones juveniles. La Defensoría del Pueblo (2021) reportó que cinco regiones concentraban el 50% de los conflictos sociales, estas son Loreto, Cusco, Áncash, Puno y Apurímac. Para el año siguiente, la Defensoría del Pueblo (2022) reportó que las regiones que albergaban más conflictos sociales eran las mismas tres que se encontraban en los primeros lugares del año previo; no obstante, pese a que presentan varios conflictos, según la SENAJU (2022), Loreto solo alberga el 1,9% de organizaciones juveniles, Cusco presenta un alentador 12,1% y Áncash ostenta un 2,5%.


Con todo lo previamente explicado es inevitable llegar a una de las interrogantes más requeridas en cuanto a organizaciones juveniles refiere: ¿Cuáles son las temáticas más abordadas por las organizaciones que existen?, y ¿cuáles son las tendencias y las áreas que generan más acciones?


Regresando a la investigación diagnóstica de la Secretaría Nacional de Juventud (2022), el puesto número uno se lo lleva el sector educativo con un 41%; en segundo lugar, el tema de medio ambiente y recursos naturales con un 38,4%; y, en tercer lugar, acciones solidarias y altruistas con un 26,7%. Asimismo, se encuentran en la última parte de la lista, temas de interés como la lucha anticorrupción, divulgación científica, emprendimiento u otros.


Para finalizar, es valioso mencionar a algunas organizaciones destacadas, como, por ejemplo: La Organización juvenil Ñañaykuna y United Peruvian Youth. Respecto a la primera, la organización fue ganadora del Premio Nacional de la Juventud “Yenuri Chiguala Cruz 2021”, en la categoría de Comunicación Social. Fue fundada en el 2017, y su propósito es el despliegue de acciones para promover la igualdad de género e identidad cultural. Además, sus labores desarrolladas están relacionadas también con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Tratados Internacionales. Cabe resaltar que la organización Ñañaykuna actúa en Cusco y sus intervenciones logran llegar a las trece provincias de la región (sobre todo en sus comunidades más vulnerables).


Respecto a la segunda organización juvenil destacada, United Peruvian Youth fue acreedora en el año 2022 del segundo lugar en el AFS Award for Young Global Citizens, realizado en el contexto de “The Youth Assembly”. Fue fundada en el 2019, y busca crear una comunidad de jóvenes líderes que contribuyan al logro del ODS número 4, la educación de calidad. Para ello, sus acciones no solo se centran en Lima; sino que tiene miembros de diferentes regiones del país. Además, suele desplegar sus acciones en la elaboración de artículos y ofrecimiento de cursos (UPY Aprende), la realización de eventos y campañas (UPY Comparte), y la asesoría de proyectos sociales juveniles (UPY Impacta).


Como se ha podido vislumbrar a lo largo del artículo, las acciones de la población juvenil son significativas para las sociedades. En el contexto peruano, sus intervenciones amortiguan el lento abordaje de las instituciones del estado a dilemas sociales y aumentan las probabilidades de respuesta de algunas comunidades frente a los conflictos que albergan. A su vez, los temas de interés más tratados sí corresponden a dificultades presentes en el contexto peruano; sin embargo, es notable que todavía se necesita fortalecer el accionar respecto a ciertas luchas (como el tema de la corrupción) y brindar un mayor apoyo a aquellas regiones que no manifiestan una población juvenil activa.


Referencias bibliográficas


Benedetti, M. (1997). Antología Poética. Introducción de Pedro Orgambide. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. Recuperado de: https://www.suneo.mx/literatura/subidas/Mario%20Benedetti%20Antologia%20Poética.pdf


Cabezas, M. (2001). REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE EL VOLUNTARIADO. Papeles Salmantinos de Educación. España: Universidad de la Rioja. pp. 11-32. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/metricas/documentos/ARTREV/3863868


Defensoría del Pueblo. (12 de octubre de 2021). Defensoría del Pueblo: las cinco regiones con más conflictos sociales en el Perú representan el 50 % del total a nivel nacional. Perú: Defensoría del Pueblo. Recuperado de: https://www.defensoria.gob.pe/defensoria-del-pueblo-las-cinco-regiones-con-mas-conflictos-sociales-en-el-peru-representan-el-50-del-total-a-nivel-nacional/


Defensoría del Pueblo. (10 de marzo de 2022). Defensoría del Pueblo registró 203 conflictos sociales al mes de febrero 2022, cinco más en relación al mes anterior. Perú: Defensoría del Pueblo. Recuperado de: https://www.defensoria.gob.pe/defensoria-del-pueblo-registro-203-conflictos-sociales-al-mes-de-febrero-2022-cinco-mas-en-relacion-al-mes-anterior/


Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2017). Perú: Evolución de los indicadores de empleo e ingresos por departamento, 2007-2017. Perú. Recuperado de: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1537/cap06.pdf


Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. (n.d.). Cooperación de Voluntariado. Dirección General de la Familia y la Comunidad. Perú. Recuperado de: https://www.mimp.gob.pe/homemimp/direcciones/dibp/cooperacion-voluntariado-dibp.php


Ortiz-Ruiz, N. (2016). ¿Qué mueve a las organizaciones juveniles?. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 14 (1), pp. 531-543. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/rlcs/v14n1/v14n1a37.pdf


Renes, V., Alfaro, E., Ricciardelli, O. (19962). El voluntariado social. Madrid, España. Recuperado de: https://bibcatalogo.uca.es/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=709086


Secretaría Nacional de la Juventud. (2022). Organizaciones Juveniles en el Perú. Diagnóstico exploratorio sobre su situación actual. Perú: SENAJU. Recuperado de: https://juventud.gob.pe/wp-content/uploads/2022/12/Organizaciones-Juveniles-en-el-Peru-diagnostico-exploratorio-sobre-su-situacion-actual.pdf


Velloso de Santiesteban, A. (1999), Guía crítica del voluntariado en España: dónde, cómo y cuándo. Razones para trabajar como voluntario. Madrid, España: Editorial Espasa Calpe. Recuperado de: https://centroderecursos.alboan.org/es/registros/359-guia-critica-del-voluntariado



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