Jóvenes socialmente responsables


Por: Juan Diego Linares Jaime, Esteban Simón Cabrera Bonilla y Virginia Isabel Lopez Quiroz


Acorde con la Secretaría Nacional de la Juventud (Senaju), los jóvenes, personas entre los 15 y 29 años, representan cerca de un 25% de la población total del país, y un tercio de la población en edad de trabajar. Debido a su importancia, es vital que este sector de la población participe activamente en la sociedad y se desenvuelva integralmente, para que así, genere impactos positivos en el desarrollo del país.


A los jóvenes peruanos les afectan problemas como la pobreza, el embarazo adolescente, la violencia, el no estudiar ni trabajar y la deserción escolar (El Comercio, 2018). En relación a estas problemáticas, es igualmente evidente la dificultad para los jóvenes en su ingreso al mercado laboral. En ese sentido, cabe resaltar que la inserción al mercado y la estabilidad laboral para los jóvenes suele ser endeble. Prueba de ello es que la brecha en el empleo entre jóvenes y adultos ha sido persistente en los últimos años, y para el tercer trimestre del 2021 la tasa de desempleo juvenil fue de 10.6%, mientras que el desempleo adulto fue de 4.7% (Comex, 2022).


De acuerdo a Chacaltana y Ruiz (2017), parte de las consecuencias del aumento demográfico es la competencia en el mercado laboral, que ha desencadenado que cada vez más empleos requieran una calificación profesional más alta, lo cual tendría relación con una oferta cada vez mayor de universidades. Sumado a ello, Zurdo (2004) destaca la función “trampolín” de la actividad voluntaria, en la medida en que facilita la inserción laboral, ya sea en otras organizaciones voluntarias o incluso empresas privadas, especialmente las que se ubican en el sector de servicios sociales. En tal medida, los jóvenes se encuentran en un mercado que requiere cada vez más calificaciones y en el que la participación en voluntariados favorece la inserción laboral, lo cual podría servir como motivación.


Responsabilidad Social


Vallaeys, De la Cruz y Sasia (2009) definen a la responsabilidad social como “la preocupación por las consecuencias ambientales y sociales de la actividad humana o de las organizaciones”, y resaltan que la responsabilidad social es un nuevo sistema de organización de la gestión, y no pretende ser un instrumento de filantropía, de tal forma que no es solo una función más, sino un nuevo modo de operación basado en la adecuada gestión de las repercusiones directas e indirectas que se tienen sobre la sociedad. El concepto de responsabilidad social ha estado asociado desde sus inicios al ámbito empresarial y, en este sentido, no es nuevo, sino que actualmente está más enfocado en las contribuciones de las empresas a obras de interés comunitario (Gilli, 2005).


Así, es “un concepto con arreglo al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio” (Comisión Europea, 2001). Es un llamado a que las empresas presten atención a los problemas sociales y se encarguen de estos, en búsqueda de una mejoría social. Lo que sí es más reciente es el involucramiento de nuevos actores socialmente responsables: los jóvenes. Y es importante considerar aquí la diversidad, ya que, como mencionan Williamson, Torres y Villenas (2018), no se puede hablar de una sola juventud, sino de juventudes, debido a la diversidad de expresiones sociales y culturales que las caracterizan. De esta forma, los aportes pueden ser muy distintos, pero igualmente útiles para la sociedad, ya que las sociedades también pueden ser distintas, incluso dentro de ellas mismas. Y los jóvenes, con toda la energía que tienen dentro de esta etapa de su desarrollo personal, concientizados, asumen un compromiso con su sociedad acorde a las necesidades que esta tenga.


Rol de la juventud en la actualidad


Actualmente, la juventud se involucra, cada vez más, en iniciativas de responsabilidad social. Una de las formas de impactar de esta manera es a través de emprendimientos sociales, que tienen como objetivo formular soluciones a problemas sociales a través de la innovación social (Mora y Martínez, 2018). Asimismo, los emprendimientos sociales no solo involucran a los emprendedores, sino también a los consumidores. Así pues, López (2021) resalta que, en los últimos años, los consumidores exigen más productos y servicios que tengan un impacto en su entorno, por lo que los consumidores ejercen un papel importante al apoyar emprendimientos con impacto social a través de su poder de compra.


Otra iniciativa en la que participan los jóvenes son los proyectos sociales. En esta área, se encuentran proyectos que provienen tanto del Estado como de organizaciones sociales. Así, por ejemplo, por parte del Estado se encuentran iniciativas nacionales como “Voluntarios del Bicentenario” y de los gobiernos locales, como es el caso de “Lima Lee”, de la Municipalidad de Lima, aparte de otras provenientes de todo tipo de instituciones públicas. En cuanto a las iniciativas de organizaciones sociales, en nuestro país se encuentran algunas de talla internacional como Aldeas Infantiles SOS Perú y ONU Perú; así como otras nacionales. Cuando estas son de carácter juvenil, pueden ser inscritas en la Senaju, lo cual otorga una serie de beneficios, como fortalecimiento de capacidades y asistencia técnica.


A ello se suman las empresas que han incluido la responsabilidad social a través del voluntariado corporativo, el cual, además de los efectos positivos en la sociedad, contribuye a que los trabajadores adquieran distintas competencias, como el análisis y solución de problemas, la comunicación interpersonal, la gestión del tiempo, entre otros, que conforman las habilidades blandas (Vizcaíno y Medina, 2021). Al respecto, el primer informe del estado del voluntariado corporativo en el Perú mostró que el 82% de las empresas peruanas invierte en este tipo de voluntariado y el 70% de ellas aborda los temas de salud y educación (Andina, 2018).


¿Qué motiva a los jóvenes a involucrarse más con la sociedad?


Acorde con una macroencuesta realizada por Global Shapers por iniciativa del Foro Económico Mundial develó cuáles eran las principales preocupaciones de jóvenes de 186 países. Así, resaltó que el problema más importante era el cambio climático, acorde con un 48.8% de los jóvenes entrevistados. Le siguen los conflictos y guerras, con un 38.9% y la desigualdad con 30.8% (EuropaPress, 2017). De esta manera, podemos apreciar una juventud mucho más enfocada en los diferentes problemas que aquejan las sociedades que habitan, reconociendo y sabiendo priorizar aquello que más les preocupa.


Esto explica por qué vemos una mayor responsabilidad social y motivación en este sector de la sociedad y el motivo por el cual se encuentran más comprometidos con iniciativas. Por ello, los jóvenes tienen un rol más activo que les permiten la inserción laboral por medio de emprendimientos sociales, proyectos sociales y voluntariados que les permiten adquirir experiencia.


Referencias

Zurdo, A. (2004). El voluntariado como estrategia de inserción laboral en un marco de crisis del mercado de trabajo. Dinámicas de precarización en el tercer sector español. Cuadernos de Relaciones Laborales, 22, núm. 2, p. 11-33.