Digitalización en salud

Por Franco Arteaga y Pamela Quispe

Los recientes avances tecnológicos en el área de la digitalización de la salud han permitido que los procedimientos y prácticas, realizados en los diversos centros médicos, se vean mejorados y optimizados. En los últimos años dichas invenciones, las cuales se han venido desarrollando e implementando en su mayor parte en Europa y en países como Estados Unidos, China, la India, México e Indonesia (Jewell, 2019), están generando un impacto positivo tanto en el manejo del cuidado de los pacientes, como en la utilización de los recursos para lograr dicho fin.


Sin embargo, en la mayoría de países de Latinoamérica y haciendo mención de forma explícita al sistema de salud público peruano, se recalca la carencia de los equipos y sistemas tecnológicos requeridos para poder ofrecer un servicio de salud adecuado. Ante todo ello, mediante el presente artículo, se da a conocer los campos de la digitalización, en conjunto con las tecnologías empleadas y que están generando una transformación en el área de la salud. Asimismo, se muestra el panorama de aquel cambio a nivel global y nacional, resaltando los diversos aspectos positivos y negativos de su implementación, haciendo énfasis en los retos que aún quedan por ser superados en el Perú.


El manejo del cuidado de la Salud en tiempos modernos


La actual época denominada “era de la digitalización” se ha caracterizado por la presencia y el nuevo rol que ocupan las nuevas tecnologías de la información y comunicación, siendo este considerado como un elemento disruptivo que ha transformado el mundo que solíamos conocer. Es indiscutible ignorar el gran impacto que ha generado en elementos de nuestra vida diaria, como lo son el entretenimiento, el trabajo, hasta la forma en cómo socializamos (Sonnier, 2020). Sin embargo, las características que definen el mundo digital en el cual vivimos va más allá del uso de herramientas de uso cotidiano como lo son las redes sociales, páginas web y aplicaciones móviles. Dicho concepto está referido a nuevas formas de comunicación que permiten un mejor manejo, control y fluidez de la información en tiempo real (Peña, 2017).


El impacto de las tecnologías digitales ha influido en gran magnitud en la mayoría de sectores que conforman la sociedad, hablando específicamente del sector salud a nivel mundial; combinando las prácticas convencionales de salud con los desarrollos tecnológicos actuales, dando como resultado una nueva terminología que busca explicar esa aquella “complementación”, titulada Salud digital “Digital health” (Sonnier, 2020).


El término Salud Digital es definido por la organización “Healthcare Information and Management Systems Society, Inc.” de la siguiente manera:

La salud digital conecta y empodera a las personas y las poblaciones para administrar la salud y el bienestar, reforzada por equipos de proveedores accesibles y de apoyo que trabajan dentro de entornos de atención flexibles, integrados, interoperables y habilitados digitalmente que aprovechan estratégicamente las herramientas, tecnologías y servicios digitales para transformar la prestación de atención. (Snowdon, 2020)

Es importante resaltar que no cualquier tecnología digital relacionada con el sector salud puede llegar a ser considerada como Salud Digital, sino específicamente a toda “tecnología que facilita el tratamiento sanitario de un paciente, como una parte más del abordaje terapéutico” (Principio Activa, 2020); es decir, toda herramienta digital que sea empleada en el diagnóstico, manejo, predicción o prevención de una enfermedad del paciente tratado (Principio Activa, 2020).


Dado lo anteriormente mencionado, se menciona que la salud digital abarca diversos campos tecnológicos. Su alcance involucra principalmente las tecnologías de la información y la comunicación de la salud (E-health), salud móvil (MHealth), Telesalud y Telemedicina (FDA, 2020). El campo de las tecnologías de la información y la comunicación de la salud es definido, según la Organización Mundial de la Salud, como el conjunto de herramientas tecnológicas que, mediante la utilización de medios electrónicos seguros y costoeficaces (IntraMed, 2012), facilitan la transmisión de información y los procesos de comunicación; con el fin de mejorar el bienestar de los individuos (García, Navarro, López y Rodríguez, 2014). La Salud móvil (MHealth) viene a ser el grupo de dispositivos móviles, como tablets y celulares inteligentes que soportan la práctica de la atención sanitaria, cumpliendo un rol clave en la comunicación intrasanitaria, entre los profesionales de la salud, facultativos y pacientes (SIVSA ,2018).


Por otro lado, la Telesalud lo conforman las tecnologías que permiten brindar una atención médica a distancia, las cuales pueden ser considerados como tal: el internet, comunicaciones satelitales e inalámbricas computadoras, cámaras, entre otros elementos; asimismo, el presente campo involucra los temas de capacitación de los profesionales de la salud, las reuniones administrativas de atención médica y de igual manera, los servicios proporcionados por farmacéuticos y trabajadores sociales (MedlinePlus, 2020). Por último, se define a la Telemedicina como un subconjunto del campo de la Telesalud, que consiste en la prestación a distancia de servicios clínicos gracias a la infraestructura de telecomunicaciones existente. Abarca la monitorización de pacientes a distancia, tecnologías de almacenamiento y envío, y la telemedicina interactiva (Clinic Cloud, 2015).


Antecedentes de la Salud Digital


A lo largo de los últimos 70 años, la tecnología logró grandes avances que, sin duda alguna, repercutieron en diferentes aspectos de nuestra vida como los hábitos, relaciones sociales o incluso en nuestro comportamiento (Ricciardi, 2019). Uno de sus mayores logros en el campo de la salud fue mejorar el estado de salud de los pacientes, así como la investigación sobre signos, síntomas, medicamentos y producción de alimentos.


Europa inició un esfuerzo incansable por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos desde hace unos años. En el año 2018, la Comisión Europea designó como prioridades: el acceso seguro de los ciudadanos a los datos sanitarios y su intercambio transfronterizo, mejores datos para promover la investigación, la prevención de enfermedades y la atención personalizada, herramientas digitales para el empoderamiento ciudadano y la atención centrada en la persona (Odone, 2019).


En el año 2019, durante el evento “WHO Symposium on the future of digital health systems in the European Region” se llegó a la conclusión de que el individuo debe ser colocado en el centro del sistema de salud, y la salud digital debe ser impulsada por las necesidades y las personas, no por la tecnología. Además de ello, se llegó al acuerdo de tomar en cuenta, principalmente, 3 puntos: una transición a modelos de atención predictivos y preventivos; el individuo debe ser el centro de su propia salud y bienestar, se debe respetar y actuar sobre los derechos y el consentimiento del individuo; y la salud digital debe ayudar a conseguir la cobertura sanitaria universal con acceso equitativo y de calidad a la salud para todos.


Antes de la pandemia generada por la COVID-19 y, según la OPS, el 70% de países gozaban de una política nacional de e-salud. Así como, el 27% tenía una estrategia para telesalud, donde al menos el 72% de países realizaba seguimiento a distancia de sus pacientes (Aponte, 2017). Con la llegada del coronavirus, el 68% de los países miembros sufrió una interrupción de sus sistemas de seguimiento para diabetes, hipertensión y detección de cáncer. Esto ocasionaría, según sus proyecciones, el aumento en un 10% de la mortalidad por cáncer de mama y en un 15% por cáncer de colon (Mann, 2020).


Sin embargo, Latinoamérica tiene muchísimos más desafíos que superar. Desde 1999 hasta el 2019 ha presentado un incremento lento (Curioso, 2019). Durante los últimos años, este crecimiento se fue encaminando hacia políticas o estrategias de salud digital, que se veían como una herramienta a futuro que permitiría disminuir brechas en la atención en salud y mejorar el seguimiento de casos, así como la promoción y prevención.


Según la OPS, América ya presentaba un panorama mixto antes de la llegada del coronavirus, pues muchos países aún presentaban prácticas en e-salud muy incipientes. Además, solo el 36,8% presentó alguna idea o formulación de una estrategia para telemedicina. En cuanto a macrodatos, todavía se encontraban en una parte inicial (OPS, 2018). Recordemos que la digitalización de salud no solo se trata de datos sino de encontrar un valor en ellos.


Hablando específicamente de Latinoamérica, Jennifer Nelson, especialista en soluciones digitales para la salud del BID, afirmó que aún existen brechas con respecto a la conectividad, software y capacitación del personal de salud en estas nuevas tecnologías; pues los sistemas de salud están basados en procesos administrativos en papel. Otro de los grandes desafíos que mencionó fue sobre la brecha normativa que aún persiste en Latinoamérica. Solo el 26,3% tiene una estrategia que respalda el uso de la salud digital.


Tecnologías de la Salud Digital


Diversas aplicaciones de las tecnologías de Salud Digital se han implementado en varios países. En Estonia, considerada como el país pionero en el área de la sanidad digital, se opera con recetas electrónicas, archivos electrónicos de los pacientes y un portal nacional de salud con el objetivo de acortar el tiempo de duración de las terapias y facilitar los diagnósticos (Lüber, 2020). En España, durante la realización del Congreso de Salud Digital Health 2.0, fue presentado el proyecto “Trak Physio”, el cual consiste en la implementación de un software que permite desarrollar un tratamiento de telerehabilitación a pacientes mediante ejercicios fisioterapéuticos, los cuales son monitoreados y evaluados por los profesionales de la salud de forma remota (Salud Digital, 2020).


Reino Unido fue el primer país en innovar con impresión 3D desde 1986. “3D Systems” se convirtió en la primera empresa en realizar esta actividad. A lo largo de estos 34 años, revolucionaron el uso de la impresión 3D en diferentes campos como la salud. Modelos anatómicos, es una de las categorías en las que trabaja. Con la ayuda de una tomografía o resonancia magnética tomada previamente al paciente, ellos logran imprimir modelos en 3D que sirven como planificación prequirúrgica o ensayo prequirúrgico con fines educativos (3D Systems, 2020).


Otra de las categorías en las que trabaja esta empresa, es la simulación médica. A través de ella, los cirujanos pueden practicar procedimientos, que se ven y se sienten, reales en simuladores que ofrecen un entorno seguro. Dentro del campo de la odontología, la impresión 3D supone una innovación que optimiza el trabajo realizado en el paciente y la eficacia de la aparatología protésica, ortodóntica o incluso para implantología (3D Systems, 2020). Ya es una realidad en diferentes países de Latinoamérica, sin embargo, en nuestro país aún se encuentra de manera muy rudimentaria en el campo de la salud.


En el Perú, el campo de Telesalud se impulsó aún más con la llegada del coronavirus que ocasionó la cancelación de las citas médicas presenciales que habitualmente se realizaban en los hospitales o clínicas privadas. Todo esto implicó la búsqueda de opciones alternas que permitan el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas y el rastreo de nuevos casos de covid-19. Dentro del campo de telemedicina encontramos un sinfín de plataformas y aplicaciones que realizan teleconsultas, teletriajes, teleorientación y telemonitoreo.


Por otro lado, encontramos ya existen prototipos de tecnologías en salud, creadas en nuestro país como Glucolib, que permite la medición de glucosa a través de métodos no invasivos, evita el dolor y previene la contaminación. Otro proyecto es el sistema integral de telemedicina para zonas rurales, ganador de Fondecyt, este proyecto propone realizar un diagnóstico primario y seguimiento clínico de pacientes a distancia. Se trata del primer sistema e-health adaptado a nuestra realidad que a través de tecnología cloud supone la llegada a zonas alejadas de nuestro país (Fondecyt, 2019).


Uno de los últimos avances es la inteligencia artificial (IA) que pretende optimizar los tiempos del usuario. Sin embargo, la polémica de la IA’s radica en la sustitución de empleados por ellas y en su margen de error (Cohen, 2020). Los profesionales de salud no serán reemplazados sino más bien serán supervisores de aquellas IA’s que pretenden mejorar el sistema administrativo en salud. Aquellas creadas para el diagnóstico, suponen una ayuda para el equipo médico. Recordemos que toda respuesta tecnológica debe ser validada por una persona que verifique el aporte de esta nueva tecnología.


Impacto Positivos y negativos de la digitalización

La atención sanitaria solía tener espacios prolongados y tediosos tanto para el personal de salud como para los usuarios. Por ello, las TIC’s se han convertido en su mejor aliado para aliviar esas frustraciones. Durante este año, observamos la aparición de una pandemia que sacudió el ambiente hospitalario y permitió reconocer la carencia del mismo en diferentes países, incluyendo el Perú. Asimismo, nos permitió dilucidar la importancia de la digitalización en salud para evitar la saturación y mejorar la atención personalizada en la práctica médica.


Manu Guedes, experto digital español, nos menciona que la sanidad ya evolucionó hacia consultas virtuales generando una reducción de hasta el 50% de las atenciones presenciales en salud. Durante el último año, se han lanzado miles de aplicaciones (325.000 apps de salud solo en España) cuyo objetivo apunta a mejorar el proceso administrativo para las citas en hospitales, así como garantizar la atención y seguimiento del personal de salud a sus pacientes.


Según la encuesta del INEI 2019, en el Perú el 92.0% de las familias cuenta con al menos un celular, el 60,6% cuenta con internet y el 48% tiene acceso a una computadora. Esto representa un fuerte mercado potencial para activar la digitalización en salud. El mismo año, el Gobierno Peruano emitió el DU 006-2020, que crea el Sistema Nacional de Transformación Digital para implementar tecnologías en el sector público y privado. Sin embargo, su implementación en el sistema sanitario sigue siendo muy débil. A eso le sumamos el hecho de que menos del 9% de peruanos emplean tecnologías para interactuar con servicios públicos o autoridades a fin de resolver sus necesidades. (Aponte, 2017).


El segundo impacto, se da en la inversión de salud pública. Uno de los últimos estudios realizados en Estados Unidos refiere que el uso de apps de salud en el ámbito terapéutico podría producir un ahorro de hasta 7.000 millones de dólares para el Gobierno. Esto implica un enorme ahorro de gasto público que podría ser invertido en promoción o prevención de enfermedades (Mann, 2020). Es por ello, que las empresas creadoras de tecnología hoy miran como una enorme oportunidad de financiación el sector salud.


Otro impacto que viene de la mano con los temas anteriores es el Big Data, ante la digitalización de la atención, de la terapia y de la historia clínica, los datos recopilados en masa significan una amenaza para el país en manos equivocadas. Por eso, las plataformas online, los registros electrónicos y demás deben evolucionar de acuerdo a las necesidades del paciente y asegurar la seguridad, privacidad y eficacia de los datos brindados por cada usuario. Todo esto abre un debate acerca de si nuestro país está preparado para asumir las consecuencias de la nueva era digital en salud.


De acuerdo a lo anterior, un elemento muy importante a ser mencionado es el control de la seguridad de la información. dada la gran cantidad de data manejada por los múltiples elementos tecnológicos y alto dinamismo en el que se desarrolla la salud digital, existe un enorme riesgo de que dichos sistemas sufran un ciberataque, causando una posible pérdida de datos, suplantación de identidad, modificación no autorizada de datos, entre otras consecuencias negativas (Cano, 2017).


Transformación


En el mundo ya empezó la transformación de la industria hospitalaria, pero, ¿qué implica una transformación en salud? En primer lugar, es crear la política o pautas jurídicas que guíen el desarrollo de la nueva era tecnológica en salud y sus consecuencias. Un segundo paso, que vienen implementando países como España, es el de la Historia Clínica electrónica conectada a una red de salud nacional, que automatice y empodere a los profesionales de salud, asimismo ayude al diagnóstico oportuno de diferentes enfermedades y su respectivo control (Labrique, 2018). Esto implica reducir el uso de papel e incrementar el uso de sistemas informáticos.


A diferencia de otros campos, cualquier implementación ya sea tecnológica o no, implica tener como máximo beneficiario al paciente. Sus necesidades, amenazas y oportunidades son el elemento fundamental para innovar, asegurar la eficiencia y personalización de los procesos. En el Perú, ya se lanzaron diferentes normativas que buscan dar seguridad digital, física y técnica, confidencialidad y gestión ética de la información, sin embargo, todavía existe un camino extenso para asentar estas bases como principios para implementar un sistema integrado de salud digital.


En conclusión, América Latina aún cuenta con desafíos tecnológicos y socioculturales que atender, esto se observa en la poca cantidad de personal profesional de salud capacitado en herramientas tecnológicas, en la sobrepoblación de los mismos en zonas urbanas y su carencia en zonas rurales. Ahí radican los retos de la digitalización de salud en países en desarrollo. No olvidemos que los profesionales de la salud deben participar dentro del equipo de transformación digital y no solo ser espectadores del cambio. Es por ello, que hacemos un llamado a que las diversas instituciones y colectivos unan esfuerzos para lograr el presente propósito: Mejorar la calidad de vida de los pacientes.



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