Explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados

Por: Ximena Orosco Cano (@xioroscoc) y Cecilia Nina Vargas (@Cecilianinavargas1)


En tiempos de guerra, la naturaleza sufre una degradación acelerada. La contaminación del agua, el envenenamiento del suelo, la deforestación y la contaminación del aire son algunos de los efectos de la guerra en el medio ambiente. Según el Programa de Medio Ambiente de la ONU, al menos el 40% de todos los conflictos del mundo están vinculados con la explotación de los recursos naturales, ya sea por la explotación de madera, oro o petróleo, o recursos menos abundantes como el agua o la tierra fértil (Aquae, 2021). Por lo tanto, en 2006, la ONU aprobó la resolución en la que se reconoce que unos ecosistemas saludables y unos recursos naturales gestionados de manera sostenible ayudan a reducir el riesgo de conflictos armados y actualmente, cada 6 de noviembre se celebra Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados.


Uno de los mayores efectos de las guerras en el medio ambiente tuvieron lugar durante las dos Guerras Mundiales, se estima que en los mares del Norte y Báltico haya alrededor de 1,6 millones de toneladas de municiones como consecuencias de estas guerras, los cuales se constituyen como un problema grave dado que terminan liberando compuestos tóxicos que en última instancia amenazan la vida en los ecosistemas marinos. Esta práctica fue prohibida en 1972 por la Convención de Oslo, pero actualmente se desconoce el número de armas encontradas en el fondo del mar (Aquae, 2021).


Impacto de los Conflictos armados en el medio ambiente


El impacto medioambiental de un conflicto varía en función de quién lucha, dónde lo hace y cómo lo hace. Los conflictos de alta intensidad utilizan enormes volúmenes de combustible, lo que provoca las emisiones de CO2. Los desplazamientos de vehículos a gran escala provocan grandes impactos en el paisaje y el territorio, lo cual se multiplica en el uso de explosivos (Coronel, A., 2022).


Por otro lado, los conflictos con bombardeos sistemáticos en poblaciones civiles generan enormes cantidades de escombros y cascotes, así como la necesidad de restaurar ingentes cantidades de material. En estos contextos de escasez, los recursos naturales del país se convierten en el objetivo de los contendientes, que bien puede tratarse de bienes legales, pero explotados y vendidos de manera ilegal; se trata de un expolio de los recursos que permite financiar y perpetuar la guerra. Estos productos, que alcanzan alto valor en los mercados de los países desarrollados, son explotados y vendidos sin control, intercambiados por armas, y permiten generar economías de guerra en las que numerosos actores obtienen cuantiosos beneficios (Greenpeace, 2007).


Los impactos más relevantes de los Conflictos armados en las últimas décadas

  • Agente Naranja: Durante casi una década, entre 1961 y 1971, en la Guerra de Vietnam, el Ejército estadounidense roció millones de litros de un abanico de herbicidas y exfoliantes por vastas extensiones del sur de Vietnam. El agente químico más empleado fue el llamado agente naranja y formó parte de una destrucción deliberada de los bosques para privar a las guerrillas del Vietcong de la cobertura que les permitía lanzar ataques contra los soldados estadounidenses (Ambientum, 2021).

  • Las guerras civiles congoleñas: Desde mediados de los años 1990, una serie de sangrientos conflictos armados en República Democrática del Congo (RDC) han tenido un devastador efecto en la fauna, que ha sido fuente de carne para los combatientes, los civiles que luchaban por sobrevivir y los comerciantes. Como consecuencia, pequeñas especies como antílopes, monos y roedores, así como otras más grandes como simios y elefantes se han llevado la peor parte de la guerra (Ambientum, 2021).

  • Las marismas y los pozos de petróleo incendiados en Irak: A principios de los años 1990, las tropas de Sadam Hussein drenaron las marismas de Mesopotamia, el mayor ecosistema de humedales en Oriente Próximo, situado en la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, en respuesta a un levantamiento chií en el sur de Irak. Una serie de diques y canales redujeron las marismas a menos del 10 por ciento de su extensión original y transformaron el paisaje en un desierto con costras de sal (Ambientum, 2021).

Bibliografía

Ambientum (2021). El medio ambiente sufre las consecuencias de las guerras. Consultado el 16 de octubre del 2022. Recuperado de https://www.ambientum.com/ambientum/medio-natural/medio-ambiente-consecuencias-guerras.asp

Coronel, A. (2022). La guerra no afecta al medioambiente, es una catástrofe medioambiental. Diario “El Salto”. Consultado el 16 de octubre del 2022. Recuperado de https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/guerra-medioambiente-catastrofe-medioambiental

Fundación Aquae (2021). Los efectos de la Guerra en el Medio Ambiente. Consultado el 16 de Octubre del 2022. Recuperado de https://www.fundacionaquae.org/guerra-medio-ambiente/

Greenpeace (2007). Impactos de la guerra en el Medio Ambiente. Consultado el 16 de Octubre del 2022. Recuperado de https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_AM%2FAM_2007_62_82_82.pdf