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Silencios Rotos: La Batalla por la Libertad de Prensa

Por Andrea Guillén, Rodrigo Huilca y Manuel Reyes


El Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado anualmente cada 3 de mayo, fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, siguiendo la recomendación de la 26ª reunión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1991. La conmemoración de esta fecha resalta la importancia crucial de una prensa libre e independiente como pilar esencial que promueve la verdad, la fiscalización y los derechos ciudadanos.

En un contexto donde los medios de comunicación actúan como puente entre la sociedad y la información, este día adquiere una relevancia especial al conmemorar no solo el derecho de los periodistas a informar sin temor, sino también la responsabilidad colectiva de proteger y promover esta libertad en todas sus formas.

A nivel global, los desafíos a la libertad de prensa son cada vez más evidentes, desde amenazas a la integridad de los periodistas hasta la censura encubierta y la propagación de desinformación. En el entorno digital actual, estos desafíos se vuelven aún más complejos, con el auge de las redes sociales y el flujo rápido de información, lo que plantea dilemas éticos y prácticos que afectan la calidad y veracidad de las noticias. Por lo tanto, es esencial cultivar un espíritu crítico y exigir transparencia y responsabilidad en el ejercicio del poder informativo.


Panorama Nacional


En el caso peruano, si bien se han logrado avances significativos en términos de reconocimiento legal y acceso a la información, persisten desafíos que requieren atención constante por parte de la sociedad y de las autoridades. 

Uno de los aspectos más relevantes en la discusión sobre la libertad de prensa en el Perú, es la relación entre los medios de comunicación y los poderes políticos y económicos. Históricamente, se han registrado casos de interferencia gubernamental en la labor periodística, así como presiones económicas que limitan la independencia editorial. 


Esto se evidenció el año pasado, con la propuesta por parte del Poder Ejecutivo para modificar el Código Penal y regular la publicación de contenido en Internet relacionado con marchas y protestas contra el gobierno de la presidenta actual del Perú, Dina Boluarte. Esta propuesta fue ampliamente rechazada por la población debido a que se consideró que atenta contra lo establecido en el inciso 4) del artículo 2º de la Constitución Política del Perú. Dicho artículo establece el derecho de toda persona a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento a través de cualquier medio de comunicación social, sin necesidad de previa autorización, censura o impedimento alguno, siempre y cuando se cumplan las responsabilidades establecidas por la ley.


Por todo esto, es primordial contar con un Estado con rostro humano y con una sociedad activa donde la juventud peruana y la población en general estén informados y comprendan la importancia de su papel en garantizar la transparencia, veracidad y libertad de la información.  De esta forma, cada individuo puede contribuir como ciudadano crítico y activo en su comunidad.


Situación actual

¿Se puede considerar al Perú como un país democrático? Desde las manifestaciones del 08 de diciembre del 2022, los manifestantes popularizaron el dicho “esta democracia ya no es una democracia”, ante la fuerza excesiva de parte de la policía y los militares contra los civiles en las protestas. La investigación del diario The New York Times (2023), reveló un saldo de 49 víctimas ante los disparos de las municiones letales por parte de las fuerzas del orden en las protestas de diciembre de 2022 y enero 2023; y a la fecha no se ha hecho justicia ni identificado a los responsables por aquel lamentable suceso. Inclusive, la revista The Economist (2024), por segundo año consecutivo clasificó al Perú como un régimen híbrido, es decir, un sistema político que combina características democráticas y autoritarias, siendo uno de los cinco criterios que utiliza en su Índice de Democracia, el de libertades civiles.


¿Cómo sobrellevar la libertad de expresión y de prensa en un régimen híbrido? Luna (2023) comenta que el periodismo peruano atraviesa tiempos autoritarios, desde el congreso impulsando normas que amenazan el derecho a informar, el gobierno censurando y despidiendo arbitrariamente a periodistas de medios financiados por el Estado y las fuerzas policiales ignorando ataques de grupos extremistas contra periodistas.


Si analizamos el Informe de libertad de expresión del primer trimestre del 2024, realizado por el Consejo de la Prensa Peruana, observamos tres problemas principales. En primer lugar, un incremento de casos en el que el Ministerio Público resulta ser agresor y persecutor de periodistas. En segundo lugar, los constantes ataques y hostigamientos contra periodistas por grupos radicales como “La Resistencia” que no son investigados ni procesados como estipula la ley. Por último, la criminalización al periodismo de investigación, el cual no debe ser objeto de persecución de carácter penal  ni vulnerar el secreto de las fuentes, el cual se encuentra protegido por la Constitución, ya que el periodismo tiene el deber de proteger sus fuentes.

Dado que la Asociación Nacional de Periodistas (ANP) ha concluido que el 2023 fue un pésimo año para la libertad de prensa en el Perú, con un récord de 352 ataques a periodistas ¿qué le espera a la libertad de prensa para este 2024?


Sucesos relevantes en el país


En los últimos años, la violencia contra los periodistas se intensificó en torno a la política, con intentos de ocultar información importante para la población peruana. 


Por ejemplo, el caso de Hugo Bustíos, periodista de la revista "Caretas", quien fue asesinado en 1988 mientras cubría la violencia política durante el conflicto armado interno en Perú. Otro incidente significativo ocurrió en 1992, tras el autogolpe de Alberto Fujimori, cuando el periodista Gustavo Gorriti fue detenido ilegalmente por las fuerzas militares, un hecho que se convirtió en símbolo de la represión contra la libertad de prensa en Perú. Su liberación tras la presión internacional destacó la importancia de defender el periodismo independiente en regímenes autoritarios.


A finales de 2020 y principios de 2021, tras la destitución del presidente Martín Vizcarra, las violentas protestas en Perú resultaron en la muerte de dos manifestantes y decenas de heridos, evidenciando las tensiones políticas y la brutalidad policial. Estos eventos subrayaron la necesidad de respeto a los derechos civiles y la rendición de cuentas por parte del gobierno. 


En marzo de 2024, Gustavo Gorriti, quien ha continuado exponiendo corrupción y abusos de poder, fue objeto de una investigación por la fiscalía, un acto que puede ser interpretado como represalia por su periodismo crítico, mostrando que la lucha por la libertad de prensa sigue siendo un desafío en el Perú actual. Durante estas protestas, varios periodistas fueron agredidos tanto por la policía como por manifestantes mientras cubrían los eventos.


Contexto global

En otros países, también se experimenta violencia contra la transparencia y la libertad de expresión. Un caso emblemático es el de Jamal Khashoggi, un periodista saudí asesinado en 2018 en el consulado saudí en Estambul, Turquía. Su muerte generó una protesta mundial y puso de relieve las prácticas represivas del gobierno saudí. Otro caso es el de Anna Politkovskaya, una periodista de investigación que fue asesinada en 2006 por su trabajo crítico con el Kremlin.


El problema de la desinformación plantea otro desafío crítico para la libertad de prensa y la democracia. En 2018, el 73% de los europeos manifestó su preocupación por la desinformación en los períodos previos a las elecciones, según un informe de la Comisión Europea (2018). En Colombia, el fenómeno de la desinformación y las noticias falsas se entrelazó con el referéndum del 2016 sobre los acuerdos de paz. Más recientemente, a comienzos de 2019, se viralizaron imágenes falsas de soldados estadounidenses en territorio colombiano rumbo a Venezuela. Estos ejemplos demuestran cómo la propagación de las "fake news" puede afectar negativamente la conversación digital y la credibilidad de la prensa.


Como resultado de estos sucesos, la población empieza a dudar de la transparencia y veracidad de las noticias. Según una encuesta realizada por Ipsos Perú (2021), "sólo el 28% de los peruanos tiene credibilidad en los medios de comunicación". Este nivel de confianza refleja el escepticismo generalizado en las instituciones y la percepción de que muchos medios están influenciados por intereses políticos o empresariales. En el contexto mundial, la certidumbre en los medios también es variable. El Informe Edelman Trust Barometer (2022) reveló que "la creencia en los medios de comunicación a nivel mundial era del 59%". Sin embargo, esta seguridad en la información fluctúa según el país y el contexto político, siendo mayor en países donde la prensa es percibida como independiente y menor en aquellos con gobiernos autoritarios.


¿Y qué se puede hacer para mejorar?

Ante este contexto, existen varios retos para mejorar la libertad de prensa en Perú y en el mundo. Un punto importante, que ya está planteado en la Agenda 2030, es "garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales".                                  


El primer desafío es garantizar la seguridad de los periodistas que trabajan en situaciones de riesgo. Según la OEA (2005), "el Estado debe prestar especial atención a la situación de aquellos periodistas que, por el tipo de actividades que desarrollan, están expuestos a riesgos de una intensidad extraordinaria". Para lograrlo, el gobierno peruano y las instituciones responsables deben implementar medidas efectivas de protección para los periodistas, asegurando su seguridad y permitiéndoles ejercer su trabajo sin temor a represalias.


El segundo reto es mejorar la independencia y la credibilidad de los medios de comunicación en Perú. La baja confianza del público en los medios refleja preocupaciones sobre la influencia política y empresarial en el periodismo. Para superar este desafío, es necesario fortalecer la transparencia y la ética periodística, fomentando una prensa que sea verdaderamente imparcial y orientada a la búsqueda de la verdad. Además, las instituciones peruanas deben garantizar un entorno legal y regulatorio que no limite el libre ejercicio del periodismo, asegurando que las leyes de difamación y otras restricciones no se utilicen para silenciar voces críticas. La promoción de un periodismo independiente y de alta calidad es esencial para construir una sociedad democrática y bien informada.


El Día Mundial de la Libertad de Prensa nos invita a reflexionar sobre el valor de la información veraz y la importancia de proteger la libertad de expresión en todas sus manifestaciones. 


En el contexto peruano, este día nos recuerda la necesidad de fortalecer las instituciones que garantizan esta libertad, así como de fomentar una cultura de respeto a la diversidad de opiniones y al derecho a la información. Solo a través del compromiso y la participación activa de la sociedad podremos construir un futuro donde la libertad de prensa sea un pilar sólido de nuestra democracia.


BIBLIOGRAFÍA

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