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RECICLAJE: IMPORTANCIA Y NUESTRO DEBER COMO CIUDADANOS

Por: Yajaira Castillo Acosta (@byunnoir) y Renzo Zarsosa Pacori (@RenzoZarsosa)


La generación de residuos es uno de los principales problemas producto del aumento de la población mundial. Esto ocurre, dado que la tasa de consumo aumenta anualmente con el incremento demográfico; a su vez, el incremento de los estándares de vida en las comunidades sigue un paradigma de economía lineal, es decir, que no cuentan con un plan para su disposición final siendo desechados sin mayor aprovechamiento en los vertederos o rellenos sanitarios. Además, la falta de concientización respecto a la recolección y el procesamiento de los materiales usados o desechados acelera en gran medida la generación de desechos sólidos en todo el mundo (Gilardino et al., 2017; Jung et al, 2022). Como consecuencia, para el 2050, se estima un aumento de 3.05 millones de toneladas de residuos totales por año, constituyéndose como una fuente importante de las emisiones de gases de efecto invernadero (Quispe et al., 2023).


Bajo este contexto, en el año 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estableció el 17 de mayo como “Día Mundial del Reciclaje” con la finalidad de promover una mayor responsabilidad, tanto del ciudadano consumidor como del que extrae la materia prima y quien la transforma en producto. Esto gracias a que en 1994 en Texas (EEUU) se celebró por primera vez El “Día Mundial del Reciclaje” logrando su extensión a los demás estados y países del mundo. En los últimos años, se busca incentivar la concientización de medidas de reciclaje en este día para la adopción del Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 sobre producción y consumo responsable.


Situación Actual en el Perú

Cristóbal et al. (2022) asegura que el Perú tiene una de las tasas más altas de eliminación de residuos mediante vertido en América Latina y el Caribe. Sin embargo, enfrentan un grave problema con la gestión dado que no todas las regiones cuentan con la infraestructura necesaria. De forma más precisa, según USAID (2023), el Perú genera más de 20,000 toneladas de desechos, siendo 0.58 kilogramos de residuos per cápita, cuya gestión es inadecuada y está generando impactos en el medio ambiente y la salud de sus habitantes. Además, Flores. C, (2018) estima que, a nivel nacional, se recicla alrededor del 15% de los residuos sólidos generados.

Esto sucede, en gran medida, porque la mayoría de los ciudadanos no cumplen con las normativas del Estado, ya sea por falta de información o por falta de compromiso, por lo que aún hace falta la concientización para lograr que el reciclaje sea una alternativa válida para el tratamiento de estos. Un claro ejemplo es la Norma Técnica Peruana 900.058:2019, la cual fue establecida por el Instituto Nacional de la Calidad (INACAL) con la finalidad de clasificar los colores para el almacenamiento adecuado de los residuos sólidos para la gestión municipal y no municipal; es decir, que las personas deberían organizar sus residuos dependiendo del tipo de estos con el color respectivo, tal como lo estipula la norma:


Contenedores de ámbito municipal:

  • Verde: Aprovechables (Papel, vidrio, plástico, textiles, madera, cuero, etc.)

  • Negro: No Aprovechables (Cerámicos, papel metalizado, residuos sanitarios)

  • Marrón: Orgánicos (Resto de alimentos)

  • Rojo: Peligrosos (Pilas, lámparas, medicinas vencidas)

Contenedores no municipales (empresas, centros comerciales, tiendas, etc):

o Azul: Papel y cartón

o Blanco: Plástico

o Amarillo: Metales

o Marrón: Orgánicos

o Plomo: Vidrio

o Rojo: Peligrosos

o Negro: No aprovechables


El uso de esta clasificación es uno de los factores más importantes para el reciclaje y para la adecuada segregación y almacenamiento de los residuos sólidos.


Por otro lado, el concepto y desarrollo del reciclaje en nuestro país no es claro en su totalidad; ya que, por ejemplo, los diferentes medios de comunicación masivos no dan mucha importancia a estos temas y/o se sectorizan a ciertos tipos de comunidades, dando como resultado que muchas personas aún no conocen lo que significa “reciclaje” ni de qué manera pueden cooperar con el reciclaje, por lo que una manera sencilla de poder definir el reciclaje sería el “proceso por el cual una materia o producto ya utilizado, destinado como desecho, se somete a un tratamiento para recuperar la materia prima y que esta pueda ser incorporada a un ciclo de producción o consumo nuevamente” (Sanmartín et al., 2017).


Este concepto está integrado al paradigma de la economía circular, el cual surge ante la necesidad de hacer frente a la disminución de los recursos naturales y la generación de residuos que, con el tiempo, abarcan entornos naturales sin control alguno, en tal caso, este paradigma se sostiene sobre dos pilares: transición energética a fuentes renovables y aumento de las tasas de reciclaje (Bongers & Casas, 2022). La responsabilidad del aumento de las tasas de reciclaje no solo recae en empresas y gobiernos, sino también en la sociedad civil. Esta acción tiene muchos beneficios como disminuir la velocidad de extracción de recursos naturales, ya que se incorporarían a la cadena productiva materiales existentes y reduce los recursos energéticos; asimismo, reduce el total de desechos enviados al vertedero (Gatt & Refalo, 2022).


MEDIDAS A IMPLEMENTAR POR LA GESTION ESTATAL

Para Haseli et al. (2023), las medidas que se implementen deben adoptar conceptos como la sostenibilidad y economía circular para atender los problemas de la generación desmedida de residuos desde la raíz, ya que si empezamos por tener un consumo responsable, el reciclaje será cada vez más sencillo y el aprovechar los “residuos” hará que dejemos de ocupar espacios para su disposición final. Es por ello que Timlett & Williams (2008), hace énfasis en la labor sobre el entorno social, puesto que asegura que la eficacia de un programa de reciclaje depende de factores como las condiciones locales, culturales, situacionales y/o demográficas. De igual forma, Marciano (2021) indica que la gestión de residuos es un campo social marcado por intereses y visiones divergentes, y ante ello, es urgente priorizar las transformaciones sociales en relación con la gestión de residuos mediante elementos simbólicos, tecnológicos u organizativos que contribuyan a una mayor comprensión de la misma.

Respecto a las gestiones municipales, el Estado otorgó facultades por medio del Decreto Legislativo N°1501 que modifica la Ley de Residuos Sólidos, por el cual los municipios deberán responsabilizarse de la gestión del servicio de recolección, transporte y disposición final segura de los residuos sólidos (MINAM 2020) consiguiendo suscribir convenios interinstitucionales con empresas que brinden servicios públicos siendo recaudadas por arbitrios; también, a través del Programa de incentivo a la Mejora de Gestión Municipal, impulsada por el Ministerio del Ambiente, las municipalidades tendrán que cumplir la meta de optimizar la gestión de residuos sólidos mediante un sistema integrado; gracias a ello, según el informe del INEI (2022) hasta el año 2021 el recojo de los residuos sólidos por parte de las municipalidades incrementó a 2,8 puntos porcentuales desde el año 2018, sin embargo, la frecuencia diaria para el recojo de residuos sólidos disminuyó en los departamentos como San Martín con 19,5%, Ayacucho con 18,5% y Amazonas con 13,6%, por lo que se debe seguir concientizando. Sobre ello, estudios como el de Safo-Adu & Owusu-Adzorah (2023) comentan que la caracterización de los residuos sólidos en instituciones educativas trae cambios positivos en la gestión de desechos, por lo que se pueden optar por medio de campañas municipales, jardines escolares, colegios o universidades con la finalidad de que se vaya dando un cambio generacional de la sociedad respecto al cuidado del medio ambiente y la preservación de los recursos naturales; además de implementar los datos sobre gestión de residuos con la finalidad de cumplir con las metas de las ODS 12 que actualmente el Instituto Nacional de Estadística e Informática no posee.


Para Macklin et al (2023), es necesaria la revisión sistemática y multifacética pues considera que puede ser útil para una selección y diseño de intervención que se ajuste al contexto social y, por lo tanto, pueda mejorar la cantidad y la calidad del reciclaje en las personas; considerando que en su estudio identificó 130 influencias conductuales como personalidad, capacidad física, socioeconómico, cultural, percepción, entre otros. En tal caso, la estrategia a favor del reciclaje debe estar sustentado por múltiples factores del tipo social antes de ser ejecutados y con ello empezar a generar cambios.


MEDIDAS A IMPLEMENTAR POR LA SOCIEDAD

Por parte de la ciudadanía, podemos actuar como agentes de cambio incorporando actitudes y acciones simples que contribuyan al reciclaje; tales como:

  • Comprar productos cuyos envases sean respetuosos con el medio ambiente.

  • Realizar manualidades con cartón, botellas de plástico y otros materiales.

  • Separa los envases adecuadamente.

  • Reutilizar las bolsas de plástico tantas veces como puedas y al final, como bolsa de basura para llevar los envases.

  • Llevar al punto limpio los residuos especiales como aparatos eléctricos y electrónicos, bombillas, baterías, restos de pinturas, radiografías, aceite de cocina.

  • No tirar el aceite usado por el fregadero. Solo 1 litro puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.

  • Colocar los desechos en los tachos del color correspondiente de acuerdo con su tipo.

Cada 17 de mayo se celebra el “Día Mundial del Reciclaje”, día en el que recordamos la importancia de dar un nuevo uso a los desechos mediante el correcto tratamiento de los mismos, con la finalidad de preservar el medio ambiente y conservar los recursos naturales para evitar contribuir al cambio climático; así como, inducir a que se tomen acciones inmediatas para detener el consumismo y adoptar un estilo de vida más sostenible. Cabe recalcar que, si deseamos una mejor calidad de vida, es necesario conocer y aplicar la normativa nacional e internacional como también emplear nuevas acciones a fin de que llegue a ser una práctica de vida; solo así puede generar un impacto positivo en la sociedad. Asimismo, el Estado debe seguir ejecutando acciones para el fomento del reciclaje, tomar conciencia de que el reciclaje beneficia a las comunidades y al planeta Tierra.



Bibliografía:


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