¿Más letal que el coronavirus? El cambio climático y su impacto en los derechos humanos

Por: Paola Encarnación Huaman Salcedo


“No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico” fue una de las frases que profirió la activista medioambiental sueca, Greta Thunberg, durante su conferencia en la cumbre del clima de las Naciones Unidas, realizada en 2019 en la ciudad de Nueva York. Su comentario, a todas luces contundente, es un severo llamado de atención a todas las generaciones, quienes se encuentran en la obligación de frenar los nocivos impactos del cambio climático, más si estos interfieren directamente en el goce efectivo de los derechos humanos.


Un enemigo en común


Desde finales del siglo pasado el cuidado de nuestro planeta ha sido uno de los principales temas a tratar en la agenda de la mayoría de los gobiernos, pues sin importar la raza, religión, sistema político o tipo de economía, un enemigo en común que nos acecha, es el famosísimo “cambio climático”, que es producto de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, los cuales generan emisiones de gases de efecto invernadero que actúan como una manta que envuelve al planeta, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas (Naciones Unidas, s.f.).


En ese sentido, se ha de tener en cuenta que la temperatura de la Tierra es ahora 1,1°C más elevada que a finales del siglo XIX (Manos Unidas, s.f.), ello ha traído consigo consecuencias nefastas para nuestro planeta, tales como sequías intensas, escasez de agua, incendios graves, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los polos, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad. (Toquero, 2022). El panorama parece desalentador, más aún cuando la Organización Meteorológica Mundial ha señalado que la cuarentena ordenada por los gobiernos para prevenir la COVID – 19, no ha logrado reducir lo suficiente las emisiones de carbono (Organización Meteorológica Mundial, 2021). De este modo, se nos muestra un enemigo imponente que en definitiva impacta el ambiente en el que vivimos en niveles inimaginables, por tanto ¿es también ese impacto directamente proporcional al goce y disfrute de nuestros derechos humanos?


Con mis derechos humanos no te metas


Desde una perspectiva jurídica, el sistema universal de derechos humanos, mediante un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha determinado que el cambio climático afecta los derechos humanos, dado que impacta negativamente en el goce del derecho a la salud, a la alimentación, al agua, a la cultura, al desarrollo o a una vivienda adecuada, y lo más grave, amenaza la supervivencia misma de las personas, afectando su derecho a la vida y a la integridad física (Naciones Unidas, 2019).


¿Qué deben tener como observancia los Estados? principalmente deben tener en cuenta que la acción climática debe ser coherente con las obligaciones, los estándares y los principios de derechos humanos, por tanto sería adecuado que pongan en práctica las dos principales estrategias para hacer frente al cambio climático, las cuales consisten en: a) mitigar el alcance del calentamiento global mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y b) adaptar y fortalecer la capacidad de las sociedades y los ecosistemas para que hagan frente a los efectos y riesgos generados por el cambio climático (Naciones Unidas, 2019).


En esa misma línea, a nivel del sistema interamericano de derechos humanos, es menester mencionar la reciente resolución publicada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA), en materia de cambio climático y su impacto en los derechos humanos en las américas (OEA, 2022). El mencionado documento, reconoce que el cambio climático es una de las mayores amenazas para el pleno disfrute de los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras, para la salud de los ecosistemas y de todas las especies que habitan el hemisferio (CIDH, 2022).


Así, como un plus a lo ya señalado por el sistema universal de derechos humanos, refiere que para poder hacer frente al cambio climático, los estados deben adoptar de forma inmediata, medidas que tengan en cuenta las perspectivas de igualdad de género e interseccionalidad, además de enfoques diferenciados, que hacen visibles los riesgos agravados sobre los derechos humanos contra personas, grupos y colectividades en especial situación de vulnerabilidad y exclusión histórica en el hemisferio (CIDH, 2022), puesto que, no es una sorpresa que los principales afectados sean las personas en situación de pobreza, las mujeres y niños, las personas migrantes, los adultos mayores, los miembros de los pueblos indígenas, comunidades tribales, afrodescendientes y campesinas.


Necesitamos poner manos a la obra


En mérito a lo anterior, es indubitable el impacto del cambio climático en los derechos humanos, entonces ¿qué podemos hacer ahora?, en principio debemos perfeccionar hábitos eco amigables, mediante las cuales podremos aportar con un granito de arena para reducir los efectos del cambio climático, si estos se replican en masa. Para ello, se pueden seguir muchos tips en internet e inclusive, si es de interés de los lectores, pueden seguir las acciones propuestas por el grupo de Planeta de United Peruvian Youth, en su reciente publicación.


Ahora bien, los cambios más drásticos, y que esperamos rindan frutos a futuro, han sido las actuaciones conjuntas de los estados. Así por ejemplo, se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, desarrollada en Río de Janeiro en 1992, durante la cual se creó la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la cual ha sido ratificada actualmente por alrededor de 197 países. Aunado a ello, el Protocolo de Kioto puede ser definido como la puesta en práctica de la CMNUCC, ya que es el primer compromiso global en la reducción de gases de efecto invernadero. Posterior a este se tiene el Acuerdo de París, un pacto con fuerza legal que contiene todos los elementos necesarios para construir una estrategia mundial de lucha contra el cambio climático para el periodo post 2020, el objetivo principal de este es limitar el incremento global de la temperatura por debajo de los 2ºC para finales de siglo, dejando la posibilidad de que se amplíe este objetivo hasta los 1,5ºC. (Iberdrola, s.f.).


Últimas reflexiones


Luchar contra el cambio climático es puerta abierta para mermar su impacto nocivo que ha desencadenado la conculcación de distintos derechos fundamentales, ya no es solo una lucha por preservar el medio ambiente, es una lucha que procura que las personas vivan dignamente, no olvidemos además queridos lectores que al actuar no perdemos nada, pero de no intentarlo, perderíamos todo.


Referencias: