Inversiones socialmente responsables:Creación de valor más allá del rendimiento económico

Por Valery Diaz y Kevin Serpa


¿Qué es lo primero que se piensa sobre una inversión? Tradicionalmente, su éxito ha girado en torno a evaluar qué tan rentable económicamente resulta ser para las partes involucradas en la transacción, dejando de lado aspectos muy importantes en el actual contexto mundial. Diversas iniciativas como la lucha contra el cambio climático o el respeto de los derechos humanos evidencian la necesidad de repensar el valor de una inversión más allá de las ganancias obtenidas, e incorporar nuevos factores que permitan ampliar su marco de impacto como inversiones socialmente responsables.


La inversión socialmente responsable, conocida por sus siglas “ISR”, se puede definir como aquella estrategia que combina criterios sociales y ambientales con los criterios tradicionalmente financieros al momento de la toma de decisión de una inversión y/o administrar activos (Alejos, 2014). Esta práctica se remonta desde inicios de la década de los 70’s con el lanzamiento del primer fondo mutuo de ISR en EEUU, y en los últimos veinte años han ganado mucha más relevancia como complemento a las técnicas tradicionales de análisis financiero y construcción de portafolios (Principles for Responsible Investment, 2020).


Con el lanzamiento en el 2006 de los Principios para la Inversión Responsable y su alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU en el 2015, estas inversiones han pasado de ser seguidas marginalmente por pocos inversionistas a ser practicadas en más de 40 países por inversionistas institucionales (Principles for Responsible Investment, s.f.).


A continuación, se profundizará en la relevancia de la ISR en el contexto actual y los criterios que considera para decidir dónde destinar estas inversiones. Así también, se describirá el rol del Programa de Inversión Responsable (PIR) como organización dedicada a la promoción de la ISR, los principios que promueven entre sus signatarios y los principales avances logrados a nivel del Perú. Posteriormente, se presentarán los instrumentos financieros que permiten realizar este tipo de inversiones.


A diferencia de las inversiones convencionales, las cuales tienen como único fin obtener rendimientos económicos, la ISR busca que estos rendimientos sean también socioambientales y destinados a organizaciones con un adecuado gobierno corporativo (Fernández, 2013). Con ello, este tipo de inversiones se apoya en la responsabilidad social empresarial y en la teoría de los stakeholders para argumentar que el comportamiento ético puede mejorar el rendimiento económico de los activos o de un portafolio, especialmente a largo plazo (Cañal et al., 2008).


De esta forma, las ISR responden a los criterios ASG (ambiental, social y de gobierno corporativo):


  1. Ambiental: Consideraciones de carácter medioambiental, los cuales se pueden observar mediante informes de impacto de la actividad empresarial, iniciativas de disminución de niveles de contaminación o emisiones de carbono, gestión de residuos, manejo del agua, entre otros.

  2. Social: Aspectos referente a las condiciones laborales de los colaboradores en el lugar de trabajo (diversidad, derechos humanos) y los vínculos con la comunidad (filantropía).

  3. Gobierno Corporativo: Enfocado en las prácticas empresariales a nivel de los accionistas y a los que conforman el C-suite en torno a la gestión de las compañías (anticorrupción, compensación, estrategia tributaria, donaciones, entre otros).


Tomando en cuenta estos factores, los gestores de ISR pueden incorporarlos en el análisis financiero integral de las diversas opciones de inversión, para así decidir cómo construir su portafolio. De esta forma, pueden incorporar en este proceso otras prácticas como el “screening”, el cual busca seleccionar empresas en base a valores o códigos de ética de un inversor; o “inversiones temáticas”, las cuales se conocen como inversiones de alto impacto al contribuir a la obtención de resultados ambientales/sociales específicos. Algunos ejemplos de fondos de inversiones temáticas actuales abarcan tecnología ambiental, ciberseguridad, inteligencia artificial, infraestructura, entre otros.


El Programa de Inversiones Responsables


A nivel internacional, el Programa de Inversión Responsable (PIR) tiene como misión lograr la creación de un sistema financiero global sostenible mediante la promoción de determinados principios relacionados a la inversión responsable (PRI, s.f.) El PIR se estableció gracias a un grupo de inversionistas institucionales de la ONU en el año 2005. Los seis principios fueron lanzados finalmente en el 2006 en la Bolsa de Nueva York, y desde entonces la cantidad de signatarios ha crecido exponencialmente (ver gráfico 1):


Gráfico 1: Evolución de signatarios y activos gestionados (US$) del 2006 al 2020


Fuente y elaboración: PRI, s.f.


De este modo, en un lapso de 15 años la cantidad de signatarios del PIR ha crecido en 47 veces su número original (de 63 fundadores a 3,038). Para abril del presente año se contempló un valor de activos gestionados por parte de todos los signatarios de US$ 103.4 trillones.


Ahondando en el PIR, a continuación, se hará mención de los seis principios que promueve la organización, los cuales, a su vez, permiten a sus signatarios incorporar acciones relacionados a los criterios ASG en las inversiones:


  1. Incorporaremos asuntos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) en los análisis de inversión y en los procesos de toma de decisiones

  2. Seremos propietarios activos e incorporaremos asuntos ASG en nuestras prácticas y políticas de propiedad

  3. Procuraremos una divulgación adecuada de los asuntos ASG por parte de las entidades en las que invertimos

  4. Promoveremos la aceptación e implementación de los Principios en el sector de las inversiones

  5. Trabajaremos de manera colaborativa para incrementar nuestra efectividad en la aplicación de los principios

  6. Cada uno de nosotros presentará informes sobre nuestras actividades y progreso con respecto a la aplicación de los principios


Sin duda, todos estos lineamientos apuntan a la responsabilidad , la transparencia y comunicación del destino de los fondos de inversión y los instrumentos empleados, así como también el trabajo articulado entre todos los actores participantes del proceso para integrar los factores ASG en las investigaciones y evaluaciones financieras; desde analistas, comisionistas, agencias de raitings, entre otros. De esta forma, el PIR presenta lineamientos para un marco de regulación del mercado de capitales, sobre los cuales pueden facilitar la inversión socialmente responsable en las bolsas de valores.


En cuanto al PIR en el Perú, en el 2016 se formalizó como una entidad sin fines de lucro, y actualmente cuenta con 20 signatarios entre los cuales participan tanto empresas exponentes del país (banca, seguros, AFPs, gestión de activos) como la Oficina de Normalización Provisional (ONP), COFIDE, entre otros (Programa de Inversión Responsable, s.f.). Desde el 2020, en el marco de la COP20, el PIR tiene como prioridad incrementar su presencia en el mercado peruano vía la Bolsa de Valores de Lima (BVL), Grupo Sura, A2G y COFIDE.


Instrumentos financieros y la sostenibilidad en los mercados de capitales


En la actualidad, existen numerosos estudios que demuestran que la integración de los criterios ASG en los procesos de inversión generan mayores rentabilidades y reducen el riesgo ante posibles pérdidas en el mercado (Cox, Brammer, & Millington, 2004); (Sherwood & Pollard, 2017); (Humphrey & Tan, 2014); (Johnson & Greening, 1999). El éxito en estas estrategias de inversión se puede entender debido a la incorporación de un análisis multidimensional, en el cual no solo se evalúa el factor económico-financiero, sino que además se analizan factores de riesgo social y ambiental que puedan amenazar al rendimiento de la empresa.


La ISR se da a través de distintos mecanismos de inversión, entre ellos se encuentran los instrumentos de renta variable (acciones). La inversión en acciones cuyas empresas muestran buenos indicadores ASG han evidenciado ser más resilientes en épocas de recesión. Por ejemplo, en la región de América Latina, aquellas empresas con buenos indicadores en ASG históricamente han tenido menos pérdidas en el mercado bursátil durante los primeros meses de la crisis del COVID-19, en comparación con sus pares cuyos indicadores ASG no son favorables (ver gráfico 2).


Gráfico 2: Rentabilidad bruta % del índice MSCI ESG leaders vs non-ESG en América Latina

Fuente: MSCI (2020). Elaboración propia.


Por otro lado, los instrumentos de renta fija hacen referencia a la emisión de instrumentos de deuda, también llamados bonos.


Es importante señalar que las inversiones en bonos representan una gran oportunidad de financiar grandes proyectos de infraestructura y proyectos de desarrollo sostenible a largo plazo debido a que las propias características del bono conllevan un nivel de riesgo muy reducido para el inversionista, y por lo general, tienen una fecha de vencimiento mayor a 5 años.


Hoy en día el potencial que poseen los bonos de canalizar grandes flujos de dinero ha implicado la creación de bonos temáticos. La característica de estos bonos es que están vinculados al financiamiento de proyectos relacionados al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (BID Invest, s.f).


La Asociación Internacional de Mercado de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés) define algunos tipos de bonos temáticos de la siguiente manera:


  • Bonos verdes: son instrumentos de deuda destinados a la financiación parcial o en su totalidad de proyectos verdes. Por ejemplo, en energía renovable, edificación sostenible, control de la contaminación, entre otros (ICMA, 2018a).

  • Bonos sociales: son instrumentos enfocados a la financiación de proyectos sociales. Ejemplo de ello puede ser entendido para la financiación de programas que brinden acceso a servicios esenciales, generación de empleo y sistemas de alimentación saludable (ICMA, 2020a).

  • Bonos sostenibles: la combinación de un bono verde con un bono social tiene como resultado un bono sostenible. De esta manera, se integran objetivos con mayor alcance y profundidad respecto a una problemática en la que están involucradas la sociedad y el medio ambiente (ICMA, 2018b).

  • Bonos vinculados a indicadores ASG: en este tipo de bono, el precio y el rendimiento del mismo bono está sujeto al comportamiento de los criterios ASG de la entidad emisora del bono. Es decir, el monto recaudado está destinado al mejoramiento de los principales indicadores que afectan a los criterios ASG de la compañía. (ICMA, 2020b)

  • Bonos de transición: a diferencia con los anteriores, el bono de transición va dirigido a empresas con altas emisiones de gases efecto invernadero y/o peligrosos para el medio ambiente con la finalidad de transformar sus procesos productivos en más ecológicos. Los bonos de transición sólo se reconocen en aquellas empresas provenientes de industrias marrones, por ejemplo: del sector industrial, materiales, servicios públicos y transporte. (BNP Paribas, 2019)


Según estimaciones del banco BNP Paribas (2020), la emisión acumulada de bonos temáticos a nivel global durante los últimos años está cerca de llegar a 1 billón de dólares, o trillion en inglés (ver gráfico 3). Siendo los bonos verdes los que mayor cantidad abarcan en el mercado.


Gráfico 3: Emisión de bonos temáticos por categoría 2012-2020


Fuente: BNP Paribas (2020). Elaboración propia.

Nota: Para el 2020 se tiene información disponible hasta el 31 de julio.


Conclusión

Las inversiones responsables se están posicionando como una alternativa viable de inversión, y, sobre todo, son entendidas como inversiones profundamente alineadas a la Agenda 2030. Como parte de la promoción de un sistema financiero más inclusivo y sostenible, el rol del PIR es fundamental debido a que la promoción e incorporación de los criterios ASG en los inversionistas institucionales permiten enfocar las inversiones a empresas y/o proyectos cuyo fin es obtener un retorno financiero y lograr la meta del desarrollo sostenible.

Finalmente, la capacidad de absorción de grandes flujos de capitales por parte de inversionistas individuales e institucionales ha dado origen a la innovación de productos financieros cuyo fin es atender las necesidades sociales y ambientales. En este sentido, se espera la consolidación de estos instrumentos en la región latinoamericana y que estos puedan potenciar los grandes retos que tiene por delante América Latina.


Referencias bibliográficas

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Alejos, C. (Ed.). (2014, marzo). La Inversión Socialmente Responsable (ISR): Una opción comprometida con el bienestar (N.o 22). Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo. https://media.iese.edu/research/pdfs/ST-0337.pdf

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